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#7about7oct
La población de los territorios palestinos ha crecido en más de 4,5 millones de personas entre 1950 y la actualidad, pasando de 0,94 millones a 5,4 millones en 2023.
La guerra contra Hamás y Hezbolá es un genocidio. Hamás y Hezbolá están llevando intencionalmente la guerra a zonas civiles israelíes (y árabes). Israel está defendiendo a su población y, más que ningún otro beligerante en la historia, procura proteger a los civiles de ambos bandos.
Hamás, por su parte, busca destruir Israel y masacrar a todos sus habitantes, como actuó el 7 de octubre. Hezbolá, otro proxy de la República Islámica de Irán, persigue el mismo objetivo.
El 20% de los ciudadanos israelíes son árabes palestinos, quienes también sufren el terror. En cambio, los judíos, están desterrados casi por completo del mundo árabe.
La acusación de genocidio es parte de la escalada propagandística contra Israel replicada por instituciones y personas en todo el mundo.
El judaísmo se originó en la tierra de Israel, y el profundo vínculo entre el pueblo judío y esta parte del mundo ha existido de forma demostrable durante al menos 3.000 años.
Los judíos no abandonaron la tierra de Israel voluntariamente; fueron sistemáticamente expulsados y deportados por los romanos desde el siglo I.
Los judíos no renunciaron a su sueño de regresar a su patria, a pesar de 2.000 años de exilio. El sionismo es el movimiento de liberación nacional de los judíos. Los sionistas luchan activamente por la existencia segura del moderno Estado de Israel como único lugar de refugio para los judíos de todo el mundo.
El derecho internacional también exige un Estado judío.
Ya en 1937, el movimiento sionista aceptó la condición de dividir el territorio en un Estado judío y otro árabe (Plan Peel).
El plan de partición de la ONU de 1947 para dividir la tierra también fue aceptado por los sionistas, mientras los palestinos aún no lo aceptan, niegan el derecho de existir de Israel, persiguen su destrucción, y apoyan las atrocidades de sus grupos terroristas.
Según el plan de partición de la ONU de 1947, Gaza debía formar parte de un Estado árabe-palestino. La invasión árabe a Israel en 1948 y la ocupación egipcia lo impidieron.
En 1967, en la Guerra de los Seis Días, Israel vence a Egipto conquistando Gaza. Allí, a mediados de la década de 1980, se forma una violenta resistencia (Intifada) y se constituye el grupo terrorista islamista Hamás.
Para protegerse del terror continuado, Israel se aisló de Gaza hasta que se produjo la retirada completa en 2005. Decenas de miles de palestinos de Gaza pudieron seguir entrando en Israel cada día para trabajar.
En cambio, Egipto mantiene su frontera con Gaza herméticamente cerrada por temor a la infiltración de terroristas islamistas desde el territorio palestino.
Gaza ha recibido miles de millones de dólares en ayuda internacional al desarrollo, incluso importantes recursos de Occidente. Recursos malgastados por Hamás para instalar una fortaleza del terror en Gaza, al igual que Hezbolá en el sur del Líbano..
La ocupación y los asentamientos son consecuencias del conflicto, no su causa. La guerra árabe-palestina buscando la aniquilación de Israel precede a los asentamientos.
Repetidamente, los palestinos han rechazado las ofertas para establecer su propio Estado y la coexistencia pacífica. En su lugar han unido sus fuerzas con otros actores del mundo árabe interesados en destruir Israel.
En 1967, bajo amenaza existencial en la Guerra de los Seis Días, Israel ocupó territorios, incluido Gaza, donde estableció una presencia de seguridad con fuerzas militares; al igual que parte de los asentamientos, objeto de disputa internacional y de debate en el propio Israel.
En 2005, Israel abandonó la Franja de Gaza por completo, entregándola a los palestinos para su autoadministración. Hamás ganó las primeras elecciones en 2006 en el consejo legislativo palestino; en junio de 2007 se tomó el poder en Gaza mediante brutales enfrentamientos con Al Fatah e intensificó el terror contra Israel. El punto culminante fue el 7 de octubre de 2023..
El 7 de octubre de 2023, palestinos de la Franja de Gaza bajo el liderazgo de Hamás perpetraron la mayor masacre de judíos desde el Holocausto.
En el ataque, masacraron a 1.200 personas, violaron a mujeres, torturaron y secuestraron a 250 rehenes (entre ellos bebés, niños, mujeres y ancianos). Un centenar de personas siguen secuestradas en la actualidad (enero de 2025).
Los terroristas transmitieron sus atrocidades en directo por Internet.
Hay pruebas de que civiles palestinos participaron en los asesinatos, celebraron las masacres, maltrataron a los cadáveres, humillaron a los rehenes y los mantuvieron cautivos en sus propias casas.
Sin embargo, personas de todo el mundo celebran la matanza mostrando su simpatía con los terroristas de Hamás, incluso en democracias occidentales, como en Europa, EE. UU., Canadá y Australia.
Hezbolá bombardea Israel a diario desde el 7 de octubre de 2023. Casi 100.000 israelíes tuvieron que ser evacuados del norte de Israel..
Desde el punto de vista histórico, cultural, religioso y del derecho internacional, existe una profunda unión entre el pueblo judío y la Tierra de Israel.
Negar a los judíos el derecho a la soberanía nacional en la Tierra de Israel es desconocer la historia de la humanidad.
Desde la Guerra de los Seis Días de 1967, Israel ha cedido amplios terrenos conquistados con la esperanza de alcanzar la paz, como la península del Sinaí, Gaza y el sur del Líbano.
El sionismo ha desarrollado la tierra de Israel de forma sostenible, y no la ha explotado colonialmente. La fundación del Estado de Israel en 1948 fue en sí misma un proceso de descolonización, que puso fin a siglos de diversas formas de dominio extranjero: británicos, Imperio otomano, mamelucos, cruzados, árabes, Imperios bizantino y romano. Sólo contando nuestra era.
Todos los ciudadanos de Israel tienen los mismos derechos y obligaciones, independientemente de su origen, religión, color de piel, sexo u orientación sexual. Alrededor del 20% de los ciudadanos israelíes son árabes no judíos.
Los partidos árabes están representados en el Parlamento, participan en elecciones democráticas y han formado parte del gobierno.
La lengua árabe goza de una posición privilegiada y los ciudadanos árabes pueden completar su escolarización en un sistema educativo árabe.
Los ciudadanos árabes están representados en todos los ámbitos de la sociedad y el Estado: política, economía, justicia, ejército, ciencias, artes, deportes, etc.
Pese a la compleja situación en Cisjordania, más del 80% de los palestinos que viven allí están gobernados por su propia Autoridad Palestina.
Los israelíes tienen prohibido entrar en Gaza..
¿Judío?
Los sucesos del 7 de octubre han vuelto a traumatizar a la sociedad israelí y a los judíos de la diáspora.
Es el peor ataque contra judíos directamente en Israel desde la Shoah.
Desde entonces el antisemitismo aumento drásticamente en todo el mundo en diversas facetas de la sociedad: desde posiciones de extrema derecha e izquierda, hasta círculos intelectuales y académicos, pasando por esferas de influencia musulmana, movimientos woke y queer, que progresivamente condicionan el discurso de la sociedad mayoritaria.
Las reacciones de diversos sectores de la sociedad a día de hoy siguen siendo perturbadoras. El odio a los judíos por parte de la organización terrorista Hamás se glorifica dentro de la narrativa de extrema izquierda y la académica liberal de izquierda, aludiendo de forma supuestamente progresista a una perspectiva poscolonial pero tergiversada. Negando la historia, Israel es vilipendiado como «Estado colonizador», la acusación de apartheid y genocidio se articula a la ligera y agresivamente, y se responsabiliza a todos los ciudadanos israelíes y a los judíos de forma colectiva.
Esta radicalización ha llevado a una disposición creciente a utilizar la violencia, manifiesta en más ataques físicos a judíos.
Los judíos de la diáspora se sienten cada vez más inseguros, desprotegidos, expuestos a ataques y a la falta de empatía y solidaridad.
Los acontecimientos en Israel y Oriente Próximo a menudo son proyectados y recriminados en los judíos de todo el mundo..
No soy antisemita, pero …
Reacción de la opinión pública mundial: Tras las masacres del 7 de octubre de 2023, la opinión pública mundial experimentó un cambio de paradigma en el que incluso se cuestionó el derecho de Israel a existir.
El aumento global de ataques físicos y mediáticos: incremento de ataques contra personas e instituciones. Los judíos de la diáspora se sienten cada vez más inseguros y desprotegidos.
Manipulación de la narrativa en los medios de comunicación: los medios de comunicación tradicionales y sociales contribuyen a una descripción distorsionada de los acontecimientos a través de desinformación y propaganda.
Los estereotipos antisemitas y los mitos conspirativos se difunden a gran escala e influyen en la opinión pública.
Los hechos se falsifican deliberadamente para reescribir la historia y relativizar o negar la masacre.
Me too unless you are a Jew (Yo también, salvo que seas judío): Las organizaciones internacionales han ignorado los crímenes de Hamás o han criticado la autodefensa de Israel por desproporcionada.
Especialmente ultrajante es el silencio de organizaciones en favor de los derechos humanos y, sobre todo, de los derechos de las mujeres, ante la violencia sexual de Hamás.
Este doble rasero muestra la empatía selectiva de la sociedad occidental, que a menudo no se extiende a las víctimas judías. Al igual que la infiltración de agendas y corrupción de dichas organizaciones.
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Jean-François Drożak
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